Cuando una mamá, papá o familiar utiliza su voz o su cuerpo como instrumento, entona una melodía, un recitado, canta una nana, una canción, baila, imita los sonidos o balbuceos de su bebé... o pone música a diferentes momentos de la vida cotidiana con su hijo/a, transmite sentimientos de protección, cariño, amor, cuidado, confianza, respeto, tranquilidad, serenidad... Se convierten en momentos de íntima comunicación que permanecerán en la memoria del bebé o niño/a el resto de su vida y aportarán muchos beneficios en su desarrollo. Pero, si además, convertimos estas rutinas en un juego y un intercambio íntimo de experiencias y emociones, lograremos que el vínculo sea fuerte, verdadero y duradero.

Nos pasamos la vida rodeados de música: la voz, las melodías y las canciones que entonaba o cantaba tu madre cuando aún estabas en su vientre, la primera melodía al nacer, la canción que tu padre te cantaba al despertar y al irte a dormir, las nanas de tu abuela, las canciones que tu profesor/a te enseñó en el cole y que no parabas de tararear, las canciones, melodías o recitados que acompañan tus juegos en el parque, en el cole o en casa, la banda sonora de tus dibujos y películas favoritas... 

La vida es música. Hasta cuando sueñas, sueñas con música.  Bienvenidos a Vínculo Música.

 

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